Soy un insecto kafkiano adicto a la productividad:

Soy un insecto kafkiano adicto a la productividad:

El dolor detrás de la autoexigencia y autosuficiencia tóxica.

31/05/2026

Desde hace mucho tiempo pienso que mi única forma de ser válida en mi entorno es a través de lo productiva que puedo ser y eso me ha llevado a tener burnouts constantes
y episodios depresivos bastante fuertes. Esto viene desde una crianza donde (insconcientemente) me direccionaron a ser la mejor en todo.

Creo que se habla poco de la presión no intencional cuando tu familia te dice que eres muy inteligente y que lograrás cosas grandes.
¿No te pasó que querías cumplir esas expectativas no solicitadas? Es fuerte. Después de largas sesiones de terapia pude entender que esa forma tóxica de querer ser siempre mejor
está muy romantizada. En redes como tiktok y youtube verás muchos business bro’s diciendo que pierdes dinero, que puedes hacer millones pero no estás intentándolo lo suficiente.
Creo que es una forma cruel de polarizar el valor de las personas dependiendo de cuanto lo intenten. Creo también que hay poca empatía en asumir que alguien no está logrando lo
que la sociedad quiere porque “no está haciendo lo suficiente” y eso ha sido muy dañino en mi propia experiencia.

Cité una alegoría a la metamorfosis de Franz Kafka porque es el sentimiento más cercano con el que puedo hacer un paralelismo, el sentirme un insecto inútil después de haber tenido un
burnout. Con esa disfunción ejecutiva que no te deja levantarte de la cama y alimentando esa sensación de ser una carga para tus seres queridos, así que no dices nada, no te quejas,
solo guardas silencio esperando que cada día molestes menos. En el libro Gregorio Samsa despierta como un insecto y su primera preocupación es llegar tarde al trabajo, es un paralelismo
cruel con la realidad, cuantas personas en pandemia a pesar de estar enfermas tenían miedo de faltar al trabajo, por la necesidad de no perderlo ya que teníamos una crisis enorme,
el no poder llevar un duelo humano al perder un ser querido porque cada “falta” contaba. Cuantos no hemos medido nuestro valor por lo que podemos aportar en el mundo y no creo
que querer aportar sea malo, pero si hacer de ello una medida para calificar qué tan valiosos somos como personas.

Honestamente, odio el lema “work hard, play hard”, es fácil decirlo desde una posición privilegiada, honestamente he pasado mucho tiempo construyendo mi futuro a través de esa frase,
pero la realidad es que si tu entorno no tiene networking, contactos, algo de “suerte” no siempre vas a crecer como quisieras, y saber eso está bien porque te hace más consciente de lo que
el mundo puede darte sin hacerte sentir culpable por compararte con otras personas o poner esa autocrítica demasiado fuerte solo para ti.

Admin +

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